Reflexiones derivadas de los cursos de formacion de técnico deportivo

Vamos a tratar de manera general diversas cuestiones de interés, resultado de nuestra actividad como profesora de la Escuela Andaluza de Entrenadores de Fútbol a lo largo de los últimos diez años. En este período de tiempo hemos observado la evolución positiva de los conocimientos de monitores y entrenadores acerca de la Psicología de la Actividad Física y el Deporte, transformación que ha ido desde posturas escépticas hacia una progresiva comprensión de los métodos y técnicas empleados por los psicólogos deportivos. De todas formas aún queda mucho que hacer, especialmente dentro de las líneas de trabajo que exponemos a continuación.

En primer lugar, es necesario trabajar los cambios en las ideas previas de los alumnos que realizan los distintos cursos para la obtención del título de entrenador deportivo, especialmente aquellos que acuden al Nivel Básico: Aspirante a Técnico Deportivo de Fútbol, y Nivel I: Técnico Elemental de Fútbol. Es cierto que la Psicología del Deporte sufrió hace pocos años campañas de publicidad "engañosa" debido a la incorporación de psicólogos deportivos a las primeras plantillas de equipos de Primera División, v.g. Milán, Real Madrid. El uso sensacionalista de la información trajo como consecuencia que muchos profesionales del fútbol mostraran escepticismo ante las mejoras que en el rendimiento de los equipos pudieran traer las técnicas de entrenamiento psicológico. En la actualidad aún perviven consecuencias de este fenómeno: nos encontramos con futuros entrenadores que no se plantean conocer e incorporar a su trabajo los métodos y técnicas de la Psicología, bien porque piensan que no les serán útiles a la hora de optimizar su trabajo con los futbolistas, bien por la persistencia de la idea "patológica" de la Psicología: "No necesitamos psicólogos porque no estamos locos".

Tratar de abrir nuevas concepciones en los alumnos es objetivo prioritario en nuestra labor docente. El uso del material didáctico y la lección magistral pueden ser de ayuda si se emplean de forma amena y motivante: ejemplos, resolución de casos prácticos, pero sobre todo vemos que las concepciones van paulatinamente cambiando cuando pedimos a nuestros alumnos que nos relaten experiencias concretas de su quehacer habitual como entrenadores y promovemos en ellos técnicas de análisis de la situación propias de la Psicología: observación, cuestionarios, relaciones de contigüidad y contingencias de los fenómenos descritos en cada experiencia. La experiencia de Seheult (1994), desarrollada con un equipo de Primera División inglés durante tres años en la que hace un seguimiento a los futbolistas que siguen un curso sobre mejora de su rendimiento, estilo de vida y Psicologia del Deporte nos sugiere formas de trabajo que pueden resultar interesantes de asumir por nuestros alumnos. Por otra parte, las iniciativas puntuales que los entrenadores de categorías inferiores llevan a cabo en la actualidad con psicólogos deportivos que colaboran con ellos nos parece una idea más acertada que la incorporación a las primeras plantillas de equipos de renombre internacional, tal y como hemos descrito.

Por otra parte, la atención a las demandas específicas de los entrenadores es fundamental a la hora de "ganarnos" la confianza de los técnicos deportivos y su aceptación del psicólogo como profesionales a su servicio. Es cierto que a veces estas demandas son imprecisas "Quiero que mis jugadores salten al terreno de juego concentrados" o se realizan cuando existe un problema patente "Quiero que el jugador X se integre en la disciplina del equipo, acepte mi autoridad y no me vuelva a contestar más como lo hace hasta ahora". Debemos ser comprensivos con quien/es nos hacen este tipo de peticiones, pero a la vez hemos de utilizar nuestras habilidades personales de negociación para trabajar aquellos temas más amplios tales como procesos psicológicos básicos: motivación, percepcion, atención, estados emocionales; dinámicas grupales: liderazgo, cohesión, relaciones internas y externas del grupo o programas de entrenamiento psicológico en habilidades: relajación, visualización, afrontamiento de situaciones de competición, etc. No se trata de dar algo a cambio, sino de mostrar la efectividad de nuestros programas de trabajo a la hora de satisfacer la demanda inicial del entrenador.

En tercer lugar, creemos esencial la aclaración en cuanto al período de tiempo en que ha de desarrollarse el trabajo de entrenamiento psicológico con los futbolistas. Estamos de acuerdo con Buceta (1993) cuando nos manifiesta la idoneidad de trabajar especialmente con los futbolistas cuando están en período de formación, ya que es en esta época cuando la presión por obtener resultados no es aún muy grande y podemos desarrollar nuestro trabajo con una cierta comodidad a través de objetivos a medio y largo plazo. De la misma forma, el inicio del trabajo en categorías inferiores permite asimilar nuestras técnicas de actuación habituales por el futbolista desde que es niño, de manera que no le resulta extraño trabajar habilidades psicológicas como parte de un programa más amplio de entrenamiento. Desde esta perspectiva, defendemos la incorporación de los psicólogos a las escuelas deportivas de base ya que será ahí donde podrán realizar su función de manera eficaz y realista.

Por último encontramos necesaria la ampliación de la formación en Psicología de la Actividad Física y el Deporte que hasta ahora están recibiendo los monitores y entrenadores de fútbol en nuestro país. En la mayoría de casos el contacto con la Psicología del Deporte se limita a la formación recibida a lo largo de los cursos para la obtención de las titulaciones de técnico deportivo. Un porcentaje en torno al 30% de estos alumnos suelen tener conocimientos complementarios si poseen estudios de Magisterio dentro de la especialidad de Educación Física o de Psicología (este último caso es aún minoritario entre nuestros alumnos), y una cifra inferior suelen incrementar su formacion a través de seminarios, jornadas y congresos sobre nuestra disciplina. Nuestra propuesta va dirigida especialmente a los Colegios de Entrenadores y Federaciones Territoriales para que sean ellos, a través de las actividades de formación y perfeccionamiento de sus miembros, quienes incluyan acciones dirigidas a los entrenadores en activo. Si contamos con programas de actualización de nuestros técnicos deportivos en otras especialidades: Medicina, Técnica y Táctica, Legislación Deportiva‚Ķ ¿qué motivo está impidiendo la organización de cursos y jornadas dedicadas específicamente a la Psicología de la Actividad Física y el Deporte? La cuestión en este punto queda abierta al debate.

Desde nuestra perspectiva creemos que es nuestra obligación trabajar en estas vías mostradas y en otras nuevas que la experiencia del contacto con los futuros entrenadores nos permita en los próximos años.

REFERENCIAS

Buceta, J.M. (1993): Aspectos psicológicos a tener en cuenta en relacion con las deportistas españolas de alta competición. Málaga: IV Jornadas UNISPORT sobre Rendimiento Deportivo.
Caracuel, J.C. (1998): La formación psicológica de los técnicos deportivos: Algunos problemas en la enseñanza y en la investigación. Málaga: Jornadas sobre Orientaciones Metodológicas para Formador de Formadores en Fútbol.
Seheult, C. (1994): Un futuro en el fútbol: Estudio de tres años de seguimiento. Revista de Psicología del Deporte, 6, 107-118